
Un "Gobierno de transición" asume desde este sábado 29 de marzo las riendas de Siria. Su formación, anunciada por el presidente interino, el yihadista Ahmed al-Sharaa, tiene lugar casi cuatro meses después del derrocamiento del Gobierno de Bashar al-Assad y en medio de grandes desafíos relacionados con la fragilidad de la economía y el repunte de la violencia sectaria.
«La formación de un nuevo gobierno hoy es una declaración de nuestra voluntad común de construir un nuevo Estado fuerte y estable que prioriza los intereses de la patria y los ciudadanos», afirmó el terrorista Al-Sharaa en su discurso en el palacio presidencial, en Damasco, donde definió este momento como "crucial" para la historia siria.
Al-Sharaa aseguró que este nuevo Gobierno se cimenta en la transparencia y la rendición de cuentas y subrayó que no permitirá que la corrupción se infiltre.
En el discurso remarcó que la educación y la formación serán el motor para «desarrollar recursos humanos con experiencia diversa» e «incorporando ciencias modernas en currículos basados en el análisis, la deducción y la aplicación», todo ello «vinculando las tendencias educativas con las necesidades del mercado», así como al impulso de la tecnología y la inteligencia artificial.
Después de que grupos islamistas y proturcos tomaran Damasco el pasado 8 de diciembre tras una rápida ofensiva desde el noroeste del país, los hasta aquel momento opositores designaron a una serie de ministros interinos con la promesa de llevar a cabo un diálogo nacional y de formar un Gobierno inclusivo para el 1 de marzo.
En menos de dos meses, a finales de enero, Al-Sharaa fue nombrado para asumir las funciones de presidente de la República durante la etapa de transición, se derogó la última Constitución promulgada en 2012 bajo el mandato del anterior gobierno y se disolvió el Parlamento vinculado al mismo.
Pero, las nuevas autoridades de Siria, lideradas por islamistas sunitas, han estado bajo presión de Occidente y de los países árabes para formar un gobierno que incluya las diversas comunidades étnicas y religiosas del país.
Esa presión se acentuó con las masacres de cerca de mil alauitas -la minoría religiosa a la que pertenece el derrocado Al-Assad- a lo largo de la costa occidental de Siria este pasado mes.
En ese contexto, el gabinete anunciado por Al-Sharaa incluye a Yarub Badr, un alauita que fue nombrado ministro de Transporte, y Amgad Badr, que pertenece a la comunidad drusa, dirigirá el Ministerio de Agricultura.
Hind Kabawat, una mujer cristiana que formó parte de la anterior oposición a Al-Assad y que trabajó por la tolerancia interreligiosa y el empoderamiento de las mujeres, fue designada ministra de Asuntos Sociales y Trabajo.
El presidente interino mantuvo en su cargo a Murhaf Abu Qasra y Asaad al-Shibani, quienes ya se desempeñaban como ministros de Defensa y Asuntos Exteriores, respectivamente, en el anterior gabinete interino que ha gobernado Siria desde que Al-Assad fue derrocado en diciembre.
El jefe de la Inteligencia General, Anas Khattab, también cercano a Ahmed al-Charaa, fue nombrado ministro del Interior.
Al-Sharaa también dijo que estableció por primera vez un ministerio para deportes y otro para emergencias. El jefe de un grupo de rescate conocido como los Cascos Blancos, Raed al-Saleh, fue designado como ministro de emergencias.
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